¡Otra vez Navidad!
Se acerca diciembre y todas empezamos a temblar de sólo pensar en la infinidad de cosas que debemos hacer a fin de año. Decidir con quién pasaremos las fiestas, recordar a quién debemos llamar o saludar, las despedidas de fin de año de trabajo o escuela de los chicos, la cena de fin de año del barrio y los tan temidos “gastos navideños”.
Cada navidad nos prometemos a nosotras mismas que vamos a hacer las cosas con anticipación pero la vorágine de la vida cotidiana retrasa nuestra anticipación hasta el 24 a la tarde y nos encontramos cocinando, y corriendo para comprar lo que vimos en.... ¿dónde era? Y recorremos todos los negocios de la zona para no encontrar nada. Llegando a las 8 de la noche sin recordar donde pusimos el papel navideño para los regalos!!
Pero todavía estamos a tiempo para ordenar nuestras actividades y organizar nuestro presupuesto.
Como primera medida no está mal decidir este mes con quienes pasaremos las fiestas. Si es algo que se estableció como una tradición, (años pares navidad en casa - años impares con nuestra familia política; o navidad con mi familia y año nuevo con la tuya, cambiando cada año) nos evitamos el inconveniente de ponernos de acuerdo con nuestro esposo y más aún, con el resto de la familia.
Siguiendo nuestras tradiciones del hemisferio sur, el menú no varía demasiado y la temperatura nos beneficia para dedicarnos a preparar comidas livianas, más saludables y económicas porque aprovechamos los productos de temporada.

El tema regalos suele ser un dolor de cabeza porque a medida que la familia va creciendo es más difícil agasajar a todos. Entonces está bien ponerse de acuerdo sobre el tipo de regalos que vamos a hacer:

  • Regalos por familia
  • Regalos sólo para los chicos
  • Regalos tipo el “amigo invisible” (se sortean los nombres de los participantes de la fiesta de Noche Buena y todos reciben un único regalo y ofrecen un único regalo)
Más allá de lo que decidamos, entonces encarar las compras desde ahora nos permitirá enfocarnos en el tema de una manera mas tranquila.
Cena
Algunos alimentos podemos comprarlos desde ahora y guardarlos en el frezzer, carnes, pollos, algunos vegetales.
También existe la posibilidad de almacenarlos. Las latas de ananá, palmitos y atún que en primavera tienen un precio accesible, en diciembre son inalcanzables y a veces imposibles de encontrar en el supermercado. Busquemos comidas originales con los productos de temporada.
Regalos
En cuanto al tema “obsequios navideños” nuestra imaginación aumenta a medida que nuestra billetera adelgaza.
Si todavía llegamos a tiempo, las ofertas o liquidaciones pueden ser una gran salida.
Comprar en negocios mayoristas también puede ser una buena opción. No debe preocuparnos que todos reciban lo mismo, es un gran peso que nos sacamos de encima cuando compramos todo de una sola vez. Después de todo que cada cocina tenga el mismo repasador que creíamos único, no es algo tan trágico.
Tengamos en cuenta regalos originales que no deben ser costosos o los tradicionales que muchas veces son más necesarios de lo que imaginamos (¡quién no recibió de una tía dos pares de medias que miramos con desilusión pero que alegraron a nuestras madres!
O la corbata que todo el mundo piensa que debés tener como mil, y en realidad sólo hay dos presentables y a la moda)
Hay regalos que podemos hacer nosotras mismas, si es que somos hábiles con las manualidades.
Y tenemos regalos que podemos encargar que hagan los propios miembros de nuestra familia: mi abuela todavía conservaba los frascos de vidrio pintados por sus nietas, un tapiz y los mantelitos individuales hechos por una prima mía.
La famosa “Listita de Navidad” debería incluir lo siguiente:
Cena: todos los ingredientes necesarios de las posibles comidas que querríamos realizar.
Obsequios: enumerar a los integrantes de la familia y simplificar la tarea al elegir de antemano qué les daremos
Tarjetas: si bien en la era digital el uso de tarjetas de saludo está cayendo en desuso, es una linda oportunidad para saludar a aquellas personas a las cuales queremos. Podemos comprar las que ofrecen las cooperadoras de hospitales. También son más emotivas las hechas por nuestra familia pues tienen un valor mucho mas personal que las digitales.
Llamados: ni bien empiece diciembre comencemos a llamar a nuestros amigos. Si nos organizamos no debemos hacer llamadas de una hora. Podemos llamar en horario reducido y sólo saludar para agradecer y desear felicidad como un pequeño símbolo de nuestro amor hacia ellos.
La navidad es una época preciosa que a veces se torna en desesperante porque nos equivocamos de objetivo. La idea no es la fastuosidad, lo más llamativo o impactante, sino la sencillez de compartir con nuestros seres queridos el lazo eterno que nos une como familias e incluso amigos; la simplicidad de estar juntos recordando el amor del Padre al enviar a Su Hijo para salvarnos.
Si nuestra preparación está organizada, disfrutaremos más de las fiestas porque estaremos ¡menos cansadas!
Por Karina Michalek de Salvioli
Estilo SUD, 8 noviembre 2008
 
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