Un regalo navideño
para empezar la Historia Familiar
Siempre estamos dejando para mañana el comienzo de la historia familiar o personal. A veces sólo necesitamos comprar un diario personal para largarnos a contar nuestra historia. Pero también puede suceder que necesitemos algo de ayuda para avivar el entusiasmo que produce la idea de recopilar nuestras fotos y anécdotas y que no queden desparramadas en la mesa del comedor por varios días, esperando que la idea se transforme en hechos. Especialmente si nuestros hijos son adolescentes.
Una buena oportunidad es aprovechar la Navidad para hacer ese tipo de regalos que no requiere dinero, pero sí nuestro tiempo y dedicación. Una caja de zapatos puede convertirse en una buena Caja de Recuerdos. Por cada integrante de la familia iremos armando cajas personales.
Decorar cada caja dependerá de las habilidades de cada uno pero también se pueden comprar cajas decoradas.  Luego deberemos conseguir un cuaderno y en cada primera hoja escribir los datos personales de su nacimiento con una linda foto:
  • Lugar, fecha y hora:
  • Peso al nacer:
  • Qué dijeron sus familiares al verlo:
  • Alguna característica de bebé: (era muy llorón / no lloraba de noche/ no le gustaba tomar mamadera
  • Su primera palabra / comida / o lo que nosotros recordemos:
  • Su bendición en la capilla (sino perdimos el certificado de ordenanza, podemos pegarlo)
Así también haremos con las fotos que tengamos de su infancia. Lo mejor es que por cada foto vaya una anécdota.
Aunque la historia que contemos no tenga que ver con la foto, es muy lindo leer de uno mismo y ver nuestra apariencia de cuando eso sucedió.
Siempre quedan en algún ropero las carpetas de Jardín de Infantes. Podemos seleccionar algunos dibujos emblemáticos: Mi familia, Mi mascota, Mi retrato; y agregarlos a la caja de recuerdos. Guardar uno o dos dibujos por cada año nos permite deshacernos sin culpa de las inmensas carpetas.

Escribir brevemente el primer día de clase en la escuela primaria y guardar ordenadamente todas las fotos que se sacan cada año en la escuela.

"Primer día de clases"

También, si sobrevivió a las limpiezas generales, podemos pegar alguna hoja del cuaderno de primer grado o alguna composición que nos haya gustado mucho.Hacer referencia al día de su bautismo y expresar nuestros propios sentimientos es algo de mucho valor afectivo. Compartir nuestro testimonio es algo que no solemos hacer por escrito, pero es una buena excusa para dejarles nuestros sentimientos en cuanto al evangelio y al Salvador.

De acuerdo a las circunstancias familiares podemos incluir alguna foto del casamiento de los padres; fotos de los abuelos con una pequeña descripción de ellos o sus datos; una foto de la mascota que ya no está.
En la caja también podemos guardar “ese” autito que tanto le gustaba o lo que quedó de la muñeca preferida. Las cartitas a Papá Noel o a los Reyes Magos. Un diente que “olvidó” el ratón Pérez.

Siendo que los que escribimos no somos los que tuvimos la experiencia, la historia va a estar relatada desde nuestro lugar de padres. Sería bueno dejar unas hojas en blanco entre cada relato, para que luego cada uno escriba sus recuerdos desde su lugar.

Para los jóvenes es muy divertido leer de lo que ellos hicieron y no recuerdan. De una manera muy simple los estamos invitando a seguir guardando cosas en la Caja de Recuerdos. Y lo mejor es que como es un regalo, ¡no es una orden de los padres

El élder Carlos Asay dijo que él no había apreciado sus memorias hasta que con ayuda de los demás, compiló su propia historia y agregó:
“¡Qué lástima sería si a sus hijos y nietos se les negara parte de lo que realmente debe ser registrado! Asegúrese de que usted está pasando a su posteridad, junto con otras cosas de la vida, su pensamiento íntimo, sus profundos sentimientos y su sincero testimonio.
...para que su nombre aparezca en la lista de los justos, y que pueda estar escrito en ese "libro de memorias", que sirve como un registro "para aquellos que temían al Señor, y pensaban en su nombre.
(3 Nefi 24:16)" (Memoria, Liahona, Marzo 1989)

La Noche Buena será en realidad muy especial si compartimos parte de nosotros mismos y nos divertimos con nuestros recuerdos, brindando a nuestros seres queridos la oportunidad de sentir cuánto los queremos y cuán importantes son para nosotros.

Por Karina Michalek de Salvioli
Estilo SUD, 13 diciembre 2008
 
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